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PRP en el tendón rotuliano: claves para abordar una lesión que persiste

Publicado el 16 JULIO de 2026
Aplicación ecoguiada de PRP en el tendón rotuliano

El PRP en el tendón rotuliano se investiga como una opción complementaria para pacientes con tendinopatía persistente que no responden adecuadamente al tratamiento conservador. Su incorporación a la práctica clínica, sin embargo, exige ir más allá de la idea simplificada de “inyectar factores de crecimiento”: obliga a valorar el estado del tendón, las características del preparado, la técnica de aplicación y el programa posterior de carga.

La tendinopatía rotuliana puede prolongarse durante meses, limitar la actividad deportiva y generar dificultades incluso cuando el paciente ha seguido un programa de rehabilitación. En este escenario, el plasma rico en plaquetas ha despertado interés por su posible capacidad para modular el entorno biológico del tejido, aunque los resultados publicados no son uniformes.

A lo largo de este artículo analizamos por qué esta lesión tiende a persistir, qué fundamentos respaldan el uso del PRP, qué muestra la investigación clínica y qué variables deben considerarse para interpretar los resultados.

Contenidos del artículo

🦵 ¿Por qué la tendinopatía rotuliana puede convertirse en una lesión persistente?

La tendinopatía rotuliana se asocia principalmente con actividades que someten al mecanismo extensor de la rodilla a cargas elevadas y repetidas. Es habitual en disciplinas que incluyen saltos, aceleraciones, cambios de dirección y aterrizajes frecuentes, aunque también puede aparecer en personas que no practican deporte de alto rendimiento.

El problema no se limita a la presencia de dolor. La exposición continuada a cargas que superan la capacidad de adaptación del tendón puede producir alteraciones en la organización del colágeno, la matriz extracelular y las propiedades mecánicas del tejido. Esto ayuda a explicar por qué reducir temporalmente la actividad pued

Del exceso de carga a la pérdida de capacidad del tendón

El tendón rotuliano transmite la fuerza generada por el cuádriceps y participa directamente en la extensión de la rodilla. Durante un salto o un aterrizaje, debe soportar fuerzas considerablemente superiores a las experimentadas durante las actividades cotidianas.

Cuando la carga aumenta de manera brusca o no existe suficiente recuperación, el tejido puede entrar en un proceso de respuesta y adaptación insuficiente. Si esta situación se mantiene, pueden aparecer desorganización de las fibras, cambios en la celularidad, aumento de determinados componentes de la matriz y alteraciones de la vascularización.

La localización más frecuente es el polo inferior de la rótula, aunque también pueden encontrarse cambios en otras zonas del tendón. Esta distribución debe considerarse durante la exploración y al planificar cualquier procedimiento ecoguiado.

Dolor tendinoso y cambios estructurales no siempre evolucionan juntos

La intensidad del dolor no mantiene necesariamente una relación directa con el grado de alteración observado mediante ecografía o resonancia magnética. Algunos pacientes presentan cambios estructurales evidentes con síntomas moderados, mientras que otros refieren limitaciones importantes sin que las imágenes permitan explicar por sí solas toda la experiencia dolorosa.

Por ese motivo, el diagnóstico no debería apoyarse exclusivamente en una prueba de imagen. La historia clínica, la localización de los síntomas, el comportamiento del dolor ante la carga y la valoración funcional siguen siendo fundamentales.

Esta falta de correspondencia absoluta también afecta a la evaluación de los tratamientos. Una modificación ecográfica no siempre implica una recuperación funcional y una mejoría del dolor no significa necesariamente que la estructura del tendón se haya normalizado.

🩸 ¿Qué puede aportar el PRP en una tendinopatía rotuliana?

El PRP es un preparado autólogo obtenido mediante el procesamiento de sangre del propio paciente. Su composición incluye una concentración variable de plaquetas suspendidas en plasma y, según el sistema y el protocolo empleados, diferentes cantidades de leucocitos, eritrocitos residuales y proteínas plasmáticas.

Las plaquetas liberan mediadores relacionados con distintas fases de la reparación tisular. Este fundamento biológico ha impulsado la investigación del PRP para tendinitis y tendinopatías, pero no permite asumir que cualquier preparado produzca la misma respuesta ni que la intervención sea eficaz en todos los pacientes.

Fundamentos biológicos de la aplicación de PRP

Tras su activación, las plaquetas liberan proteínas y factores implicados en procesos como la migración celular, la angiogénesis y la regulación de la matriz extracelular. Entre ellos se encuentran diferentes isoformas del factor de crecimiento derivado de plaquetas, el factor de crecimiento transformante beta y el factor de crecimiento endotelial vascular.

En un tendón con capacidad de adaptación alterada, el objetivo del PRP no consiste en reconstruir de forma inmediata las fibras lesionadas. Su planteamiento se relaciona con la posibilidad de modificar temporalmente el entorno biológico y favorecer una respuesta tisular que posteriormente deberá acompañarse de estímulos mecánicos adecuados.

La respuesta final puede estar condicionada por la fase de la tendinopatía, la composición del PRP, la localización de la aplicación y la rehabilitación. Por ello, el mecanismo biológico propuesto no debe interpretarse como una garantía de mejoría clínica.

Qué muestra la investigación clínica disponible

La evidencia sobre PRP en tendinopatía rotuliana presenta resultados heterogéneos. Algunos estudios han comunicado mejorías en dolor y función, especialmente en pacientes con síntomas crónicos, mientras que otros no han encontrado diferencias relevantes frente a procedimientos comparadores.

Un ensayo aleatorizado publicado en 2014 observó una recuperación clínica más rápida a corto plazo al añadir PRP rico en leucocitos a un procedimiento de punción seca y rehabilitación. Sin embargo, las diferencias entre los grupos dejaron de ser significativas en evaluaciones posteriores. Puede consultarse el estudio sobre PRP en tendinopatía rotuliana.

En 2019, otro ensayo comparó PRP rico en leucocitos, PRP pobre en leucocitos y una inyección de solución salina. Los tres grupos siguieron un programa de rehabilitación y presentaron mejorías, pero no se observaron diferencias significativas entre las intervenciones en el criterio principal de evaluación. El ensayo comparativo está disponible en PubMed.

Una investigación publicada en 2022 encontró resultados favorables para el PRP frente a otros tratamientos incluidos en su análisis, aunque también señaló la heterogeneidad de los protocolos y la necesidad de interpretar con cautela las comparaciones. Puede consultarse el resumen de la investigación.

Estudios más recientes continúan evaluando la combinación del PRP con punción seca, ondas de choque y programas de carga. En conjunto, la literatura sugiere que algunos pacientes pueden mejorar, pero todavía no permite definir un protocolo universal ni atribuir los resultados únicamente a la infiltración.

🩺 Selección del paciente: ¿cuándo puede valorarse el PRP?

El PRP no debería plantearse automáticamente ante cualquier dolor anterior de rodilla. Antes de considerar una infiltración es necesario confirmar el origen tendinoso de los síntomas, descartar diagnósticos diferenciales y revisar la calidad del tratamiento conservador realizado.

En la práctica clínica, su valoración suele concentrarse en pacientes con tendinopatía persistente, limitación funcional y una respuesta insuficiente a un programa de rehabilitación correctamente diseñado. Esto no significa que el PRP sustituya la carga progresiva, sino que puede estudiarse como parte de un abordaje combinado.

Confirmación diagnóstica y diagnósticos diferenciales

El cuadro típico incluye dolor localizado en el polo inferior de la rótula y síntomas relacionados con actividades que cargan el mecanismo extensor. El dolor puede aumentar durante saltos, sentadillas, carrera, desaceleraciones o después de periodos prolongados con la rodilla flexionada.

La evaluación debe diferenciar la tendinopatía rotuliana de otros procesos capaces de producir dolor anterior de rodilla, como:

  • Dolor femoropatelar.
  • Lesiones condrales.
  • Alteraciones de la grasa de Hoffa.
  • Bursitis infrarrotuliana.
  • Lesiones parciales del tendón.
  • Secuelas de Osgood-Schlatter.
  • Patología meniscal o articular.

La ecografía puede ayudar a identificar engrosamiento, alteraciones de la ecogenicidad, neovascularización y zonas de desorganización fibrilar. La resonancia magnética puede aportar información complementaria cuando existe una presentación atípica, se sospechan lesiones asociadas o se está valorando una intervención.

Situaciones en las que puede considerarse una aplicación

La indicación debe individualizarse, pero el PRP se estudia principalmente en cuadros crónicos o persistentes que no han respondido suficientemente a medidas conservadoras bien aplicadas.

Antes de considerarlo, conviene revisar:

  • Duración y comportamiento de los síntomas.
  • Impacto sobre la actividad deportiva o laboral.
  • Diagnóstico clínico y por imagen.
  • Programa de carga realizado.
  • Adherencia a la rehabilitación.
  • Déficits de fuerza y control del miembro inferior.
  • Expectativas y objetivos del paciente.
  • Presencia de enfermedades o tratamientos que puedan modificar el procedimiento.

Una respuesta insuficiente a la rehabilitación no siempre significa que el tendón sea refractario. También puede indicar una progresión inadecuada de las cargas, escasa adherencia, plazos insuficientes o la presencia de otro generador de dolor.

⚙️ Variables que pueden cambiar el resultado del PRP en el tendón rotuliano

Una de las principales dificultades al comparar estudios es que “PRP” no representa un producto uniforme. Las investigaciones utilizan distintos volúmenes de sangre, sistemas de separación, fuerzas de centrifugación, concentraciones plaquetarias, composiciones leucocitarias, números de infiltraciones y programas de rehabilitación.

Por tanto, dos procedimientos descritos como PRP pueden generar preparados biológicamente diferentes. Esta variabilidad afecta tanto a la práctica clínica como a la interpretación de los resultados publicados.

Composición y preparación del concentrado plaquetario

La cantidad de plaquetas no es la única variable relevante. También deben considerarse el volumen final, la presencia de leucocitos, los eritrocitos residuales, la activación y la concentración de proteínas plasmáticas.

El uso de kits para la obtención de PRP permite trabajar con protocolos definidos, pero cada sistema presenta características propias que deben conocerse antes de trasladar los resultados de un estudio a la práctica clínica.

La fuerza centrífuga, el tiempo y el tipo de rotor también influyen en la separación de los componentes sanguíneos. Por ese motivo, la elección de una centrífuga para PRP debe guardar relación con el dispositivo utilizado y con el protocolo de preparación previsto.

No existe actualmente una composición única que pueda considerarse óptima para todos los casos de tendinopatía rotuliana. La comparación entre PRP rico y pobre en leucocitos continúa abierta, y los ensayos disponibles no permiten establecer una superioridad definitiva aplicable a todos los pacientes.

Precisión de la aplicación y control ecográfico

La ecografía facilita la identificación de la zona afectada, permite observar la distribución del preparado y ayuda a evitar estructuras que no forman parte del objetivo terapéutico. Esta precisión resulta especialmente relevante cuando las alteraciones son focales o se plantea una aplicación intratendinosa.

La infiltración ecoguiada de PRP no resuelve por sí sola la variabilidad biológica del procedimiento, pero permite reducir la incertidumbre sobre el lugar de aplicación.

También es necesario definir si el protocolo incluye punción seca, fenestración o una única infiltración sin intervención mecánica adicional. La comparación entre estudios se vuelve difícil cuando estas técnicas se agrupan bajo la misma denominación.

Rehabilitación y progresión de la carga

La aplicación de PRP no sustituye la rehabilitación. Los programas de carga progresiva continúan ocupando un lugar central en el manejo de la tendinopatía rotuliana porque permiten trabajar sobre la capacidad mecánica del tendón y del conjunto del miembro inferior.

El ejercicio puede incluir fases isométricas, isotónicas, ejercicios con cargas elevadas y movimientos específicos del deporte. La selección depende de la tolerancia del paciente, la irritabilidad del cuadro y los objetivos funcionales.

Un ensayo clínico sobre carga progresiva encontró mejores resultados a las 24 semanas que un programa basado exclusivamente en ejercicios excéntricos. Esto refuerza la idea de que la rehabilitación no debería reducirse a una única modalidad de ejercicio. Puede consultarse el estudio publicado en British Journal of Sports Medicine.

Después de una infiltración, la progresión debe adaptarse a la respuesta clínica y al protocolo utilizado. La ausencia de un plan de carga puede limitar la recuperación funcional incluso si se produce una modificación temporal del entorno biológico.

❓ Preguntas frecuentes sobre PRP en el tendón rotuliano

No puede afirmarse que el PRP cure por sí solo la tendinopatía rotuliana. Algunos pacientes presentan mejorías en el dolor y la función, pero los estudios muestran respuestas variables y no han establecido un resultado uniforme.

La recuperación depende de múltiples factores, como la duración de los síntomas, la capacidad de carga del tendón, el diagnóstico, la composición del preparado, la técnica de aplicación y la rehabilitación posterior. El PRP debe entenderse como una herramienta potencial dentro de un abordaje más amplio, no como sustituto del ejercicio terapéutico.

No existe un número de infiltraciones universalmente aceptado. Los estudios han utilizado protocolos de una, dos o varias aplicaciones, con intervalos diferentes y preparados que no siempre presentan la misma composición.

Algunas investigaciones han comunicado resultados favorables con aplicaciones consecutivas, pero esto no permite establecer que un mayor número sea siempre superior. La decisión debe basarse en el protocolo utilizado, las características del paciente y la evolución clínica.

La evidencia disponible no permite afirmar que el PRP rico en leucocitos sea siempre mejor que el PRP pobre en leucocitos. Existen fundamentos biológicos y estudios que han evaluado ambas composiciones, pero los resultados clínicos no son concluyentes.

La presencia de leucocitos puede modificar la respuesta inflamatoria y la liberación de mediadores. Sin embargo, su efecto puede depender del tejido, la fase de la lesión y la concentración final. Por ello, la composición del preparado debería registrarse y considerarse al interpretar la respuesta.

La guía ecográfica permite localizar las alteraciones del tendón y controlar la posición de la aguja durante el procedimiento. También facilita diferenciar una aplicación peritendinosa de una intratendinosa y evitar estructuras adyacentes.

Aunque la precisión técnica no garantiza el resultado clínico, reduce la incertidumbre sobre el lugar de aplicación y mejora la reproducibilidad del procedimiento. Su utilización resulta especialmente relevante cuando existen lesiones focales o se combina la infiltración con punción seca o fenestración.

El momento de retomar el ejercicio depende del protocolo, de la respuesta del paciente y de la carga que se pretenda introducir. No existe un plazo único aplicable a todos los casos.

Generalmente se establece una fase inicial de control de síntomas seguida de una progresión planificada. Esta puede comenzar con ejercicios de menor demanda y avanzar hacia fuerza pesada, almacenamiento y liberación de energía y tareas específicas del deporte. La progresión debería basarse en la tolerancia a la carga y no solamente en el tiempo transcurrido desde la infiltración.

No. La infiltración no corrige por sí sola los déficits de fuerza, la distribución inadecuada de cargas ni la pérdida de capacidad mecánica del tendón. Estos componentes requieren un programa de rehabilitación estructurado.

El PRP puede valorarse como complemento en pacientes seleccionados, pero la recuperación funcional continúa dependiendo del trabajo progresivo sobre el tendón, el cuádriceps, la cadera y los patrones de movimiento relacionados con la actividad del paciente.

Joe Ramirez

Director Comercial de Bio-Teach Medical